La crisis Equo o mejor quedarse calladitos

agosto 26, 2011
Aclaración: Este post pretende ser un análisis de la crisis de reputación online que sufrió Equo los pasado 6, 7 y 8 desde el punto de vista de este aprendiz de la comunicación online. Solo me desviaré del tema para indicar el fundamento de la falacia que dio origen a todo. El porqué escribo esto 20 días después es debido a que intenté introducirlo en mi próxima colaboración con «Ambientum» pero no terminaba de cuadrar con la linea editorial del número y he decidido publicarlo de forma personal.

Como todas las crisis de reputación online, la crisis de Equo comienza con un tuit:

(Si no ven la falacia sustituyan «bomba de Hiroshima» por «silla eléctrica» y «Nucleares» por «electricidad» o mejor aún por «corriente alterna» y tendrán el bonito argumento que usó Edison contra Tesla en la «guerra de las corrientes» que la larga ganaría el serbio. ¿Comprenden ya el error?)

@teleoperador lanzó el primer #Equofacts y fue seguido por unos cuantos, entre los que me incluyo, como siempre exagerando y parodiando el error cometido. Entonces llego el segundo error de la cuenta de @proyectoequo, el comienzo de la huida hacia adelante:

Nunca debes llamar, ni siquiera insinuar, que tus seguidores o la gente que interactua contigo son cortos de entendederas como parece indicar ese tuit. Los #equofacts se recrudecieron pero aun mantenían su tono irónico ya que la mayoría de los «atacantes» eramos perfiles científicos.

Lo realmente novedoso de esta crisis de reputación de Equo es que fue agravada fundamentalmente por los propios simpatizantes y militantes de Equo. Comienza esta fase con un post en el blog de su líder Juan López de Uralde donde trataba de justificar el primer tuit.  Los #Equofacts ya dejan de ser irónicos y comienzan los ataques de pronucleares y conservadores, con tuiteros que nada o poco tenían que ver con los que habíamos lanzado los #equofacts a ser «tema del momento» de ese día.

Vi algún que otro tuit asumiendo la metedura de pata del gestor de la cuenta de Twitter pero la inmensa mayoría eran de dos tipos: los menos eran defensas de Equo usando el hashtag (una buena estrategia para aprovechar el tirón de visibilidad) y la gran mayoría ataques «ad hominem» contra los que lo usaban. Unos ejemplo de buen y mal uso:

La cosa derivó en discusiones personales donde algunos militantes demostraron no tener mano izquierda. Tres días después aun coleaba el tema. Equo no supo aprovechar el tirón de visibilidad y los pocos tuits que les eran favorables se perdían en la vorágine de descalificaciones. Vamos, lo normal, que aquí ningún partido político ha sido especialmente bueno en la estrategia de comunicación online y eso se paga en forma de crisis de reputación.

Hubiera sido mucho más acertado crear una página dentro de la web de Equo con los #equofacts favorables, ¿no creen?