Nuestra Igorina

En mi trabajo también sufro de un Igor, temino acuñado por Imperator para designar a ese mando intermedio inutil que basa su utilidad en bloquear el trabajo de los que tiene debajo, Igorina en este caso. Bueno, no se si encajaría exactamente en la definición de persona que justifica su trabajo puteando el trabajo de los demás, ya que desconozco exactamente su trabajo principal, pero a los de la subcontrata nos está vapuleando a base de bien.

Comenzaron realizando unas obras en nuestra oficina, cariñosamente “el zulo”, tapiando el acceso al pasillo principal de las oficinas y acristalando acceso al área con la que tenemos mas relación debido a nuestro trabajo. Cuando nos dijo que no podíamos acceder a nuestra zona por allí porque había sido tapiada estaba con una sonrisa de oreja a oreja. La puerta que abrieron, directamente al museo, se abre hacia dentro, y  no nos permite abrir uno de nuestros armarios además de incumplir cualquier norma de seguridad. Mi teoría es que las obra las realiza familia de alguien del museo y primero las ejecutan, después piensan y posteriormente lo hacen bien, así el primo cobra dos veces.

Desde que comenzaron las obras nos temíamos lo que ha pasó ayer. Desde ayer, oficialmente, nos esta prohibido transitar por la zona de administración: debemos entrar a dejar la comida en el comedor y dar media vuelta para acceder por el museo y unicamente podemos acceder al comedor y parece como que nos hacen un favor cuando sabemos perfectamente que seria ilegal que no lo hicieran. Y por andar diez o doce metros más no nos vamos a morir pero.. la prohibición  de transitar el pasillo impide acceder a la zona de los aseos. Debemos ir al único aseo del vestuario o usar los públicos. Eso en un trabajo en el que continuamente bebes agua para evitar ronquera podéis imaginaros el perjuicio que va a suponer para la puntualidad en las actividades cuando 20 chicas tengan que pasar por alli o compartilo con 30/40 niñas y/0 adolescentes.

A todo esto hay que sumarle que ni siquiera a tenido los ovarios de venir o llamar a nuestra directora interna (ni ella ni la directora del centro que es quien realmente debería hacerlo) y tampoco ha esperado a que vuelva el jefe del departamento al que pertenecemos y que nos lo dijera él y el marrón le ha tocado a uno de los trabajadores, precisamente uno de los que sufrieron a Igorina cuando era monitor y sabia perfectamente de que iba el rollo. Mi jefa nos ha dicho que se le caía la cara de vergüenza mientras se lo estaba comunicando.

En fin, que ya veremos que actitud toma mi empresa y como se soluciona el tema. Pero por nuestra parte se acabaron las concesiones. A ver que cara ponen cuando no les dejemos colar familia en las actividades. Ah, y como tampoco podemos acceder a la biblioteca pues es probable que comencemos una accion de “no violencia” realizando pedidos masivos de libros para que los traigan a la oficina.

2 respuestas a Nuestra Igorina

  1. Vero dice:

    Joder, como está el asunto :S Espero que se solucione pronto, esta visto que aunque los monitores son los que hacen que el cosmo funcione se la sopla a los de arriba…

    Besillos

  2. Raül dice:

    Jajaja! Claro que no llevo las botellas vacías al super!Pero tampoco las tiro llenas al contenedor amarillo!Me preocupa el contenido más que el continente.Gracias por la recomendación por eso! Un abrazo

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