Tres ejemplos…

… de que poner una reclamación en un museo suele significar “Soy un maleducado y no me gusta que me lo digan”. “Paraviñeteando” a Mauro Entrialgo.

Caso 1:

En una de las actividades, dirigidas a público infantil existen dos retretes para casos de necesidad, ya que se trabaja con niños de 3 a 10 años. Al terminar la actividad, siempre con 5 minutos entre una sesión y la siguiente para que el servicio de limpieza pueda dejar preparada la sala, una de las responsables quiso llevar a los niños al cuarto de baño y mis compañeras le recordaron no solo que la actividad ya habia terminado y que debian salir de la sala sino que a escasos 5 metros se encuentran los aseos del museo que ademas ademas tiene mas retretes.

Caso 2:

Un grupo pretende entrar, por confusión a la única actividad que no tienen contratada. Una vez resuelta la confusión, deciden enviar a los niños de tres años a una actividad y a los de 5 años a otra, haciendo caso omiso de mi compañera y de la chica de informacion, ya que esta enviandolos justo donde la edad recomendada es la contraria. Lo que vuelve a general una nueva discusion y los de 5 años entrando en la sala que mejor para los de 3 años y viceversa. Por Ley de Murpy, un modulo de la sala no funciona. Reclamación… contra mi compañera.

Caso 3:

Una familia llega tarde a una actividad por lo que no han asistido a la explicación de las normas del principio y  retrasan al resto del grupo. Tienen dos niños pequeños que no paran de gritar y correr, cosas prohibidas en esa sala debido a que hay animales vivos, causando no solo molestias al educador (en este caso yo) sino al resto del grupo. La madre o tia y el abuelo pasan de los niños. Me paro un par de veces para hacer notar que estan molestandome en las explicaciones. Cuando el resto del grupo ya me mira en plan “Tio, diles algo” le digo que haga el favor de controlar a los niños. Me suelta cuatro borderias y se larga.

Asi que por favor, si alguna vez vais a un museo, zoologico, exposición… y os ha gustado, dejadlo por escrito porque ya veis que tipo de gente es la que se queja. Y por supuesto siempre nos acordamos de lo malo, nunca de lo bueno.

2 respuestas a Tres ejemplos…

  1. Fantine dice:

    Es increible la de cosas que hace la gente en este pais, poniendo como única excusa “como yo pago, y el cliente siempre tiene la razón, puedo comportarme como me dé la gana, aunque sea un gilipollas maleducado de mierda”

    Nunca se me había ocurrida dejar constancia de mi satisfacción en un museo, pero ahora que lo dices …. se intentará hacer a partir de ahora 😀

  2. quierodormir dice:

    Creo que todos sabemos que la actitud natural, no sé si del ser humano en general o de lo españoles en particular, es quejarse, dejar constancia de las quejas.
    Cuando algo nos gusta o las cosas nos salen bien, cuando “no hay queja”, en definitiva, consideramos que es que las cosas deben ser así, está bien por que debe estar bien, para eso se hacen las cosas. Cuando algo se sale de lo correcto es cuando nos tomamos la molestia de quejarnos, y “que se enteren”.
    A veces la queja es para que se corrija el error y otras es el de los tres casos que nos cuentas.
    Evidentemente que deberíamos dejar constancia más a menudo de las cosas que nos gustan, pero cuando sólo hay quejas lo que realmente hay que tener en cuenta es cual es la proporción de la gente que se queja en el total de los que participan en una actividad y darle importancia a las quejas o “quejicass” puntuales que siempre hay en todo lugar.
    Un saludo

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