Patea, patea….

Esa era nuestra particular version del “Chiki Chiki” para el “Camí d’Emaus”, la Pascua volante de Les Avellanes. Llegué a Barcelona el martes para saludar a la gente del Casal y aprovisionarme de Cacaolat. Despues rumbo a Lleida donde viajé la mitad del trayecto solo en mi departamento de ocho asientos. Yo pensaba que ya no quedaban trenes así. Luego en Tarragona se metieron siete chicos y sus maletas, sin término medio. En Lleida me esperaban Elena y Jesús para ofrecerme su hospitalidad.

Al día siguiente tuve que realizar una gymkana fotográfica por Lleida. La Seo Vella es preciosa, un disparate lo que le hizo Felipe V. Cuando llegué a lo alto me encontré con un punto geodesico, asi que, sin saberlo, hice una cumbre. Por la tarde intenté visitar el Centro de Interpretación de los Templarios” pero no es accesible a peatones, solo a vehículos ¬¬, así que me dirigí al cuartel general del GJiC. Por la noche tempranito a dormir que el jueves comenzaba el pateo.

Nos juntamos 16 en el sotano de Les Avellanes: Violeta, Cristal, Bea, Alex, Litus, Elena, Jesus, Josep, Xavi, Anna, Carles, Edu, Ester, Tere, Mireia y yo. Litus, el coordinador del Camí, ya tenia preparada la comida que debiamos portar cada uno. En coches hasta Corça y despues de la presentaciones en la ermita de La Pertusa comenzamos a caminar hacia el Congost de Montebrei. Ibamos a buen paso, lo que nos permitia hacer algunos descansos de más, atravesando encinares y robledales, sotobosques de boj y romero y bosquetes de enebros y sabinas. Que diferente a los pinares repoblados de Murcia. Parada a comer: pantomaca (que para eso estabamos en Cataluña), fuet, queso, jamón… Por la tarde ya nos adentramos en el impesionante congost (desfiladero). A la salida del mismo comenzamos la subida a Alsamora, realizando una dinamica de conocimiento por parejas. Yo realicé la subida con Cristal que a la pobrecita se le hizo eterna. Despues de beber algo en la curiosa fuente del pueblo, nos fuimos a cenar y a dormir a la ermita de la Fabregada. Ya el frío comenzaba a hacer estragos pero nos repusimos con un menú de sopa y lomos a la brasa gracias a nuestro concinero “oficioso” Carles. Hacia tanto frío que la oración la realizamos dentro del saco. Todos dormimos muy poco esa noche.

Congost de Montebrei

Por la mañana, bajamos a Sant Esteve, para limpiar un poco los cacharros y desayunar. Como se agradece un café con leche calentito en los vasos de aluminio para calentarte las manos. Comenzamos la subida al Col d’Ares a base de chistes y del monólogo de Judas. El año que viene pido botella de oxígeno. Despues de coronar el puerto y un ligero almuerzo (que descubrimiento las galletas de Intermon Oxfam) comenzamos la bajada hacia la Cova d’en Rosell, atravesando otro bosque de pinos que, en esta vertiente del col, estan limpios de procesionaria.

La Cova es un lugar mágico, una casa incrustada en la montaña con unas vistas fabulosas. Preparamos la comida a base de ensalada, arroz y huevos, donde Josep quedo coronado como “El maestro de los huevos” al realizar tambien las tortillas de las noche. Despues de un rato de compartir canciones, realizamos por grupos una reflexion sobre cuatro textos evangelicos. Los textos no son más que una mera excusa para comenzar a compartir vida, la situacion actual de la Iglesia, de Tierra Santa…. La oración de la noche fue especial, con la lectura de la “Pasión según San Juan” (un Evangelio curioso en el que aparece un extraño discípulo desconocido que algunos dicen que es María Magdalena) y dio paso a compartir canciones especiales para cada uno de nosotros.

Al dia siguiente compredí perfectamente a esas mujeres africanas que han de realizar un viaje de tres horas para conseguir agua. El nuestro era de 90 minutos pero la vuelta cargados con las garrafas fue horrible. Litus nos enseñó el libro de visitas de la Cova en el que desde 1989, han estampado su firma, sus dibujos y sus textos todos los que han visitado la Cova. Nuestra aportacion fue un precioso dibujo de la puerta de entrada de Cristal. Calçotada sin romescu y nos preparamos para caminar el último tramo. Bajada hasta Ager donde la lluvia hizo acto de presencia primero en forma de predrisco y despues de ligera llovizna, teminamos el Camí compartiendo un café en el bar del pueblo. Ya de vuelta al monasterio, duchados y cenados nos incorporamos a la celebración de la Vigilia Pascual y a la rutina habitual de la Pasqua.

Dibujo

Fueron tres dias estupendos de compartirlo todo, vida, comidas y experiencias, una experiencia que llevaba años intentando hacer pero por diversas causas siempre debia permanecer viviendo la Pasqua en el monasterio. Si no me quedo en Guardamar el año que viene, seguramente repetiré.

La noche del domingo la pasé en Torredembarra, en la casa de playa del novio de Claudine y al dia siguente partí para Murcia. Del mismo vagón al cual me disponía a subir en Torredembarra para llegar a Tarragona bajaron los Hermanos Manel, Edu y Vicent. Vamos, ni 24 horas habian pasado desde que nos despedimos en Les Avellanes. Y es que mira que son pesados 😛

Talita cum. Aixeca´t y viu.

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2 respuestas a Patea, patea….

  1. Oscar dice:

    Me alegra mucho que tu experiencia fuese tan buena. Ahora mismo después de leerla me entra un ataque de Sana envidia… Hace algunos años que yo también lo doy vueltas a la idea de hacer el Camí d’Emaus. A ver si el año que viene…

    Un abrazo!

  2. Monica dice:

    Oohh!!Que bonito!! Jo, así sí que mola. 🙂

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